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Las Verdades de Miguel – Editorial 2019

Miguel Salazar da sus opiniones y las noticias más controverciales en Las Verdades de Miguel, comenzando este año 2019 con sus comentarios sobres los sucesos más recientes desde la toma de posesión de Nicolás Maduro y la Juramentación del parlamentario Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional. De igual manera, encontrarás información sobre el movimiento opositor para realizar un Cabildo Abierto que garantice una nueva ruta para elecciones presidenciales libres en Venezuela.

Las verdades de Miguel

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Mi comentario de la semana

Las Verdades de MiguelLas fantasías inanimadas de una oposición al garete. ¿Quién usurpa? Veamos, políticamente usurpador es un vocablo despectivo adoptado para referirse a la persona o grupo que demanda o alcanza el poder de manera espuria o impugnada. Pues bien, a solicitud opositora de adelanto de elecciones presidenciales (previstas inicialmente para diciembre de 2018), estas se celebraron el 20 de mayo de 2018. Inexplicablemente, por considerar que no había garantías electorales, un amplio espectro de los partidos políticos adversos al Gobierno en ejercicio, dio marcha atrás en su empeño y esas organizaciones tomaron el camino de la abstención. Ya se habían equivocado el año 2004 cuando no participaron en las elecciones parlamentarias entregando el mandado hecho al Gobierno. En aquella ocasión, la coalición oficial obtuvo la totalidad de las 162 curules de la Asamblea Nacional. Por supuesto que la ausencia opositora en el hemiciclo sirvió para consolidar al Gobierno, por cuanto, constitucionalmente, los distintos poderes (excepto el ejecutivo) son de obligatorio nombramiento por el Parlamento. Lo que ocurrió luego es historia, el Ejecutivo gobernó a placer con prácticamente la bancada asambleísta sujeta a sus designios. En septiembre de 2010, la oposición regresó a la competencia democrática recuperando parte del terreno perdido, hasta diciembre de 2015 cuando obtuvo una holgada y determinante victoria, desplazando de la dirección de la AN a la alianza de Gobierno. Pero muy poco duró la sindéresis en el seno de los sectores contrarios al chavismo, y con AD a la cabeza la AN inició en el papel un Gobierno paralelo, apresurado y sin destino, que terminó convirtiéndose en la fachada con pinceladas legales de un movimiento profundamente subversivo y la vez irracional, cuyos partidarios se dieron a la tarea de destruir sedes gubernamentales, dejando a su paso una estela de fuego y muerte. Antes, la nueva mayoría parlamentaria no pudo responder con civilidad a la anulación de dos diputaciones, acción que indujo al TSJ a declarar a la AN en desacato. Aunado a ello, vino la reacción violenta apoyada desde el exterior. Para enfrentarla, el Gobierno echó mano a la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, unos comicios a los cuales tampoco acudió la oposición, repitiendo abstenciones pasadas y permitiendo ahora que la mayoría absoluta de ese cuerpo quedará en manos del chavismo. Todo este balance se ha desarrollado en un ambiente internacional hostil al Gobierno venezolano. La situación económica nacional se ha hecho insostenible, reflejada en una hiperinflación y carestía,razones que apoyadas en una intensa propaganda mediática, ha obligado a un éxodo de compatriotas desconocido a nuestra idiosincrasia. Se insiste en calificar de dictadura al Gobierno de Maduro, cuyo ejercicio no ha estado exento de repetir error tras error, muchos de ellos magnificados por el rechazo a posteriori de la gestión oficial. Desde adentro y desde afuera, Nicolás Maduro luce por momentos acorralado, todo ante la mira atónita de centenares de miles de seguidores, quienes se resisten a retirarle el apoyo a la llamada revolución bolivariana, a sabiendas de la represión fascista y criminal que desataría el derrocamiento del actual Gobernante. Ahora, la guinda de la torta, la proposición de nombrar al presidente de la AN en desacato, Juan Guaidó (a quien sus partidarios, en una euforia cretina han comparado con Simón Bolívar) como presidente interino, argumentando usurpación del poder por parte del chavismo. Claro está, interpretando a su manera el articulado constitucional para fortalecer su posición. Uno de los problemas graves de nuestro desarrollo político lo representa la inversa generacional (ahora muy joven y sin experiencia) de quienes gobernaron en el pasado (Caldera, un anciano de 90 años fue su último exponente). Nos hemos idos a los dos extremos, ayer estuvimos bajo el mando de jerarcas seniles, y hoy tenemos un exponente juvenil que en sus acciones, sean del bando que sean, lucen como imberbes y mozalbetes sin experiencia política ni de Gobierno, a quienes tanto Chávez como Maduro se han encargado de encumbrar. La nueva clase dirigente (gobernante u opositora) no es verdaderamente revolucionaria ni en gestión ni en conciencia. Algunos de sus actos en el caso del Gobierno son irresponsables, mientras en el caso de la oposición, rayan en la locura. Allí puede estar el motivo por el cual Juan Guaidó es la nueva figura a la cual recurren los desalentados. En estos días, Carlos Alberto Montaner (uno de los sobrevivientes de la llamada gusanera cubana), ante el eventual reconocimiento de Washington a Juan Guaidó como Presidente interino, propuso que los pagos de facturas por concepto de envíos petroleros no le llegaran al Gobierno de Maduro, sino al presidente de la AN en desacato. Mayor no podía ser la destemplanza. También, cuando me refiero a los actos imprudentes de ciertos miembros del Ejecutivo, lo hago basándome en las barrabasadas de las cuales ellos hacen gala. Decir por ejemplo que disminuyó el índice de pobreza crítica es una falta de respeto para los gobernados, cuando todos sabemos que la pobreza ha regresado para campear abiertamente en Venezuela. Mientras, no son pocos los burócratas, sobre todo aquellos que sostienen tales barbaridades, que se empeñan en restregar ante el pueblo sus riquezas mal habidas. No hay planes estables, sólo elucubraciones de uno que otro funcionario anacrónico que inventa desde la ruta de la empanada, pasando por los cultivos urbanos, la chamba juvenil, hasta llegar a la reciente Misión Venezuela Bella, todos ellos programas de un corte improvisado. Mientras, se pretende tapar el sol con un dedo cuando de la crisis sanitaria se trata, dando cifras millonarias acerca de las consultas de Barrio Adentro. Volviendo al tema de quién usurpa a quién; es tiempo de percatarnos quién realmente, en el buen sentido de la palabra, gobierna en Venezuela. La demencia de los TSJ en el exilio y muchas manifestaciones de esa naturaleza, palidecen ante el poder de la delincuencia y la corrupción generalizada en todos los ámbitos de la vida nacional.

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