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Las Verdades de Miguel 683 – 13 de agosto de 2018

Miguel Salazar da sus opiniones y las noticias más controverciales en Las Verdades de Miguel, hablando esta semana del atentado que sufrió el presidente de la república el pasado 4 de agosto, un evento que pudo ser presenciado por toda la nación, ya que Nicolas Madura se encontraba e cadena nacional. Además de recordarnos hechos del pasado con escenas similares al atentado del presidente de Venezuela, Miguel Salazar nos habla un poco de la situación que esta pasando el país con la reconversión monetaria y el delicado tema del precio de la gasolina.

Las verdades de Miguel

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Mi comentario de la semana

Las Verdades de MiguelEl atentado. Al caer la tarde del sábado 4 de agosto, en el santoral de más de una docena de santos y beatos, cuando aguardaba por noticias acerca de lo ocurrido horas antes en la Avenida Bolívar, todavía sin tener un bosquejo de los hechos, busqué un libro titulado El atentado. Hacía años lo había comprado al librero Oscar Piñero en el centro de Caracas. Hurgué entre sus páginas. Nunca me he explicado el olor a oxidación que con el tiempo presentan las hojas de un libro. Pasando la obra de Tomás Salvador releí a medio terminar un texto donde se describe la situación del hombre que va a morir y los hombres que tienen la misión de matarlo. Si es fácil un atentado, no hay nada más peliagudo que un hecho de esa naturaleza, sobre todo por sus secuelas, y dicen los críticos que Tomás Salvador lo desglosa muy bien en su obra.

Damocles, sobre la cabeza de Chávez. En ese entonces, sin miramiento alguno fuimos pasto de la burla, por haber tenido el tupé de alborotar los resentimientos de envidia de la contra periodística. Algún día se sabrá a ciencia cierta cuántas intenciones de atentados estuvieron a punto de concretarse en contra del interfecto comandante. La sinopsis de un informe especial fue la siguiente: Agotada la tesis del fraude como globo de ensayo mediático, el tercer camino sigue avanzando subrepticiamente. Mientras, los escasos sobrevivientes de la erupción desatada por el volcán rojo se enfilan hacia las elecciones de octubre, el Bloque Democrático, a través de sus figuras menos conocidas y el exilio cubano, sigue moviendo sus tentáculos en el mundo eclesiástico, civil y militar. Desmarcado oficialmente (mas no desvinculado en la práctica de sus facciones más gorilas) de la Coordinadora desde finales de marzo del 2003, el sector más resteado con la salida de Chávez por una vía de facto sigue teniendo al magnicidio como catapulta para una operación quirúrgica a gran escala. Para estos sectores, la única salida parece ser el magnicidio o un golpe de Estado, y lo proclaman a diestra y siniestra, en un terrorismo (no sólo) mediático que desde hace cuatro años transita con total impunidad. Es cierto que la oposición cuenta con algunos oficiales activos de la Fuerza Armada, aunque la mayor parte de ellos no tiene mando y es vigilado (en una situación muy sui géneris) por sus subalternos, permanentemente.

Tras la caída de la Segunda República Española (1939), se estableció en México un Gobierno en el exilio, que luego se trasladó a Francia y así se mantuvo hasta 1977, cuando anunció su disolución y aceptó que carecía de legitimación democrática sin poder convocar a elecciones y no lograr el reconocimiento de la comunidad internacional. Muchas lunas después, esta vez referente a Venezuela, tenemos un disimulado Gobierno en el exilio a la inversa, porque las condiciones reinantes son totalmente distintas a las que imperaron durante el franquismo. Bajo la protección del Gobierno colombiano, en Bogotá se ha establecido una coalición política denominada La Internacional Caliche, en alusión al término peyorativo de la jerga popular para referirse a un colombiano a quien no se le entiende nada de lo que dice; también caliche es un sinónimo de estafador o tramposo o algo de muy mala calidad. La mayoría de los miembros de la Internacional Caliche son prófugos de la justicia venezolana, entre otros: Luis Florido, Omar Barboza, Gaby Arellano, Juan Requesens, David Smolansky, José Manuel Olivares, Francisco Sucre, Miguel Enrique Otero, Freddy Guevara, Antonio Ledezma, Léster Toledo, Carlos Vecchio, Luisa Ortega Díaz, Germán Ferrer, Francine Howard, Julio Borges y Gaby Arellano. En sus filas hay curas, militares y empresarios. De ellos sólo ha sido apresado Juan Requesens (en flagrancia) señalado como comprometido en el atentado perpetrado en grado de sin dedal. Poder navegar por sus aguas y explotar sus recursos petroleros y pesqueros es una vieja aspiración de cuanto inquilino ha pasado por el palacio de Nariño. Se trata de que, con los años, Venezuela sea un departamento más de esa nación, por supuesto que nunca bajo la visión de una Gran Colombia.

No tengo dudas de que el Gobierno colombiano incurre en una provocación de manera deliberada permitiendo la acción de un írrito TSJ instalado en el corazón de ese país. Inclusive que allí se monte una mamarrachada de juicio contra Maduro. Bien podría el Gobierno venezolano abrir en Caracas, con rango oficial, una embajada para el ELN proscrito, como respuesta al despropósito cachaco.

Llama la atención cómo, en el acto de transmisión de mando, SantosDuque, celebrado el 7 de agosto pasado en Bogotá, hizo acto de presencia Omar Barboza, presidente de la Asamblea Nacional (considerada en desacato por el TSJ) en “misión oficial” sin autorización alguna, lo que hace presumir usurpación de funciones. 3 días antes ocurrió el atentado en Caracas: ¿En la capital neogranadina esperaban que, para el día de la toma de posesión de Iván Duque, ya Venezuela tendría nuevo Gobierno, afecto por supuesto al estrenado presidente Duque, de lo cual Barboza ha debido tener conocimiento?

La celeridad de cómo los organismos de seguridad pudieron despejar buena parte de la trama del frustrado magnicidio, fue motivo para que en medio de la ola de rumores se buscara fortalecer la tesis del montaje. Pues viene a colación un hecho histórico en el curso de un Gobierno similar ideológicamente al venezolano de hoy, cuando el mando cubano se enteró con varios meses de anticipación, de cómo y dónde se estaban adiestrando las tropas que habían de desembarcar en Cuba en Bahía de Cochinos. En ese entonces hubo infiltración y delaciones en el movimiento mercenario y con ello la presencia de los dobles agentes que sucumben a una buena paga. En 1950, los comprometidos en el asesinato de Carlos Delgado Chalbaud son sometidos prontamente porque se refugiaron en la Embajada de Nicaragua, de donde fueron sacados bajo engaño. También en 1961 el frustrado magnicidio de Rómulo Betancourt fue resuelto con prisa. ¿Por qué dudar en cuanto a pesquisas que la historia se repita? Cuando se analiza la conducta de ciertos políticos o de periodistas que se dan golpes de pecho cuando guardan hipócritamente distancia de los terroristas, al tiempo que directa o solapadamente delatan el movimiento donde participan, uno no puede descartar que el Gobierno haya develado y capturado con rapidez a los implicados gracias a contar con este tipo de dobles agentes, por demás muy necesarios para las operaciones de inteligencia de los Gobiernos sea cual sea su tendencia.

La práctica del montaje, aunque costosa, les ha dado muy buenos dividendos a los grandes imperios, tanto en el pasado como en el presente. Los romanos, por ejemplo, insinuaron una amenaza de Cartago para barrer con un pueblo eminentemente comercial; entretanto, el ataque a Pearl Harbor pudo haberse evitado, pero los planes eran probar la bomba atómica que durante años fue preparada en el desierto de Nevada. El ataque a las Torres Gemelas fue el pretexto para intensificar la guerra en Afganistán y proyectar la invasión de Irak, mientras el terrorismo fue el justificativo para destruir Libia. En el caso venezolano, no hay indicio alguno que el atentado haya sido provocado desde el propio Gobierno para desatar una cacería de brujas, como lo ha insinuado (lo de la cacería) el ex presidente José Mujica.

El atentado en grado de frustración del 4 de agosto también fue motivo de la picaresca digital, cuando en cuestión de una hora ya circulaban por las redes sociales todo tipo de remedos, la mayoría diseñados con una saña que haría palidecer la crueldad de la destripadora banda El tren de Aragua. Entretanto, la mayoría de las agencias internacionales de noticias pusieron en duda lo ocurrido de manera intencional, con el fin de crear una matriz de opinión contraria a la verdad. Paradójicamente, fueron los tarifados de la doble inteligencia como Pablo Medina, Patricia Poleo y Jaime Bayly, o del propio Juan Manuel Santos (cuando auguraba el fin próximo de Maduro) quienes, amparados en el afán protagónico, pusieron al desnudo a los terroristas del movimiento del cual ellos mismos son seguidores.

CONCLUSIONES: A pesar de su indisposición inicial en cuanto a la seguridad presidencial, y de ser sorprendidos por no contar con un Plan B (empero tengo la intuición de que el Gobierno sabía que algo anormal estaba por ocurrir), finalmente se actuó con celeridad. Sin proponérselo, la acción terrorista ha ayudado como nunca a Maduro a rehacer su imagen hasta entonces débil. El Presidente, emulando al Cid Campeador retoma las riendas de su cada vez más encrespado partido. Refresca un poco la calle con miras a la reconversión monetaria y al controversial tema de la gasolina. Maduro requiere de piso político para que su política no sea pasto del descontento de un ciudadano callado pero que, como olla de presión a reventar, necesita una válvula urgente. Cuidado con el triunfalismo y la prepotencia que no son buenos consejeros.

URGENTE. ¿Cierto o falso que el juez Gustavo Hidalgo, aquel que falló conforme a derecho, en contra de El Nacional en la demanda incoada por el presidente de la ANC, Diosdado Cabello, fue destituido por el TSJ? ¿Se estaría contribuyendo a la intocabilidad de El Nacional en los medios judiciales cuando la demanda vaya a instancias superiores?

PROGRAMA. El próximo domingo 12 de agosto estaré con mis comentarios en Las Verdades de Miguel en TV, a las 10 AM en Canal-i

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