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Las Verdades de Miguel 674 – 11 de Junio de 2018

Miguel Salazar llega esta semana comentando sobre los hechos mas controversiales en Las Verdades de Miguel, opinando sobre la preocupante situación económica que esta pasando en Venezuela, nos habla sobre los convenios hecho con empresas brasileñas por el Ministerio de Agricultura y Tierras y además opina sobre los supuestos financiamientos para la campaña electoral del alcalde Henri Falcón por parte de varios personajes chavistas o partidarios del gobierno. Hablando mas afondo, Miguel Salazar nos comparte su opinión sobre la ayuda humanitaria que ha sido muy debatida en estos tiempos de crisis en el país, como también un divorcio de una pareja involucrada en la política venezolana que traerá repercusión en el acontecer nacional.

Las verdades de Miguel

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Mi comentario de la semana

Las Verdades de Miguel 674A propósito de la votación de 19 países a favor de la expulsión de Venezuela, solicitada por los Estados Unidos en la 48 Asamblea General de La Organización de Estados Americanos. Historia: Cuba fue expulsada de la OEA el 31 de enero de 1962; en ese entonces, el canciller cubano Raúl Roa dejó sentada una frase célebre para la historia de América Latina: La OEA es un Ministerio de Colonias. 57 años después, en respuesta a la actual petición del gobierno de Trump, el canciller Jorge Arreaza en defensa de Venezuela ha retomado el famoso enunciado de Roa. Pues bien, la resolución para excluir a Cuba entre otros puntos rezaba lo siguiente: La adhesión de cualquier miembro de la OEA al marxismo leninismo es incompatible con el Sistema Interamericano. Ahora, en esta oportunidad, la iniciativa para sancionar a Venezuela, entre otros puntos, declara ilegítima la reelección de Maduro y llama a aplicar los mecanismos de la Carta Democrática Interamericana por “alteración del orden constitucional”. Desde la expulsión de Cuba en 1962 es mucha el agua que ha corrido bajo el puente, tanto que la afirmación de Raúl Roa no es exactamente aplicable al actual contexto latinoamericano. Con sus distintos matices, no todos los Gobiernos de la región responden ciegamente a Washington. Inclusive, así lo indica la misma inestabilidad política que caracteriza al subcontinente por las continuas tendencias en los cambios de Gobierno. Por lo tanto, particularmente aprecio que Arreaza, al rebatir los argumentos imperialistas nos distanció de quienes pudieran ser nuestros aliados en América Latina. Hay que recordarle a los diseñadores de nuestra estrategia diplomática que el fundamento supremo de El arte de la guerra (Sun Zhu) es someter al enemigo sin luchar. Ciertamente, hace poco más de un año Venezuela anunció su retiro voluntario de la OEA en condiciones distintas a 1as que prevalecieron durante los años de la Guerra Fría. Hoy el viento no sopla a nuestro favor internacionalmente, por lo tanto no podemos prescindir de ningún foro en el mundo, más cuando en la mayoría de ellos, incluyendo la OEA, contamos con aliados, unos declarados y otros potenciales. Tenemos que preguntarnos el por qué de las abstenciones de Uruguay, Ecuador y Nicaragua sobre todo porque se trata de tres naciones francamente amigas de nuestro país; no hay una explicación convincente acerca de la inhibición de Nicaragua. No olvidemos que la América Latina del chavismo no es la misma América Latina del inicio del castrismo. Como dato curioso tenemos que México, siendo gobernada por el PRI de centro derecha fue uno de los países que votó en la OEA a favor de Cuba; hoy apoya a los Estados Unidos, aun cuando Trump amenaza con construir una nueva versión del muro de Berlín a través de su frontera con el país azteca. Estamos obligados a buscar una posición acorde con una estrategia destinada a romper el aislamiento promovido por un grupo de países liderados por Washington en contra de Venezuela. El “mitin” radical puede ser conveniente a los ojos de una manifestación radical liceísta, pero no a los intereses nacionales, cuyo objetivo está en deshacer los planes de confinamiento que de concretarse, ineluctablemente pueden allanar el camino a una intervención extranjera. ¿Qué hubiese pasado en el mundo si hubiese triunfado la posición radical de la dirigencia revolucionaria cubana de oponerse al retiro de los misiles durante la crisis de octubre de 1962, negándose a una salida diplomática? Seguramente buena parte del planeta habría asistido a una hecatombe nuclear. Nosotros debemos agotar todos los foros internacionales en procura de derrotar a quienes mediante la “excomunión” de nuestro país pretenden justificar una agresión militar. Hasta ahora se ha fracasado frente al aparato propagandístico que le sirve de vanguardia al intervencionismo. No hemos sido capaces de contrarrestar tanta manipulación e inexactitud informativa. Los fundamentos morales de la comunicación nacional en vez de ser concluyentes no van más allá de las consignas. No se tiene claro que estamos en presencia de una guerra (sin cuartel) de la desinformación, la cual, salvo algunas excepciones, por lo infame y persistente, no tiene parangón en el mundo. Por el planeta circula la especie de que millones de ciudadanos quieren irse de Venezuela. Pues bien, el Gobierno debe irse por todas esas calles de nuestra geografía y percatarse de cuál es la situación de quienes en verdad quieren emigrar, para encontrar soluciones que ayuden también a enfrentar la desinformación brutal. No olvidemos que una información falsa desvirtúa también la información real. En la actualidad existe en el alto Gobierno una confusión de radicalismos, cuyos resultados pueden llevarnos a estragos impredecibles. En este momento todos estamos llamados a reconocer con la mano en el corazón que la realidad es el mejor apoyo de toda información; más todavía si algo no puede perder la diplomacia venezolana es la exactitud y la imperturbabilidad. Es muy grave ser inoportuno en política porque se corre el riesgo del ridículo. Si algo debe poner a prueba nuestro canciller es su talento para eludir todo género de bravatas, mediante una manera propia, apartada de los eslóganes sujetos a estridencias; en caso contrario, no resultaría sencillo creer que tantos errores en diplomacia sean casuales, no pasemos por alto que hasta las propias fatalidades tienen sus códigos infalibles.

ENIGMA. ¿Tomando la palabra sobre la ética revolucionaria, qué pasó en el Ministerio de Agricultura y Tierras a lo largo de estos años con convenios que se hicieron con algunas empresas brasileras?

RAPACERÍAS. ¿Cierto o falso que Henri Falcón recibió apoyo del gobernador de Miranda y del alcalde de Petare, además de recibir financiamiento de importantes empresarios afectos al Gobierno? ¿Cierto o falso que esos recursos nunca llegaron para el apoyo de testigos electorales porque se esfumaron en manos de la rapiña electorera del candidato opositor?

¿HUMANITARIA? ¿Cómo comprender a quienes, a la hora del debate, insisten en que el Gobierno acepte la ayuda humanitaria, al tiempo que promueven el boicot en contra de Venezuela? Veamos: ¿Qué es la ayuda humanitaria? Se trata de una forma de solidaridad o cooperación, que generalmente es destinada a las poblaciones pobres, o a las que han sufrido una crisis humanitaria, ​como los provocados por fenómenos naturales o una guerra. Vale decir, respondiendo la primera pregunta: quienes han declarado una guerra comercial empujando al país a la ruina tienen como objetivo justificar la intervención militar maquillándola de ayuda humanitaria. Un ejemplo, entre tantos otros lo tenemos en Albania (1999) asolada por los bombardeos de la OTAN.

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PUGNACIDAD. El presente punto tendrá una mayor preferencia en mis comentarios de ediciones futuras. ¿Chavismo o madurismo? Con miras al Congreso del PSUV no sería aventurado afirmar que en su seno existe un amplio arcoíris de posiciones ideológicas, siendo unas resaltantes y otras poco mencionadas. Estas últimas se encuentran ahora tras bastidores y circunstancialmente rehúsan identificarse. Entre las primeras tenemos la izquierda representada en grupos marxistas-leninistas y socialistas revolucionarios; la centroizquierda (inclinados por la socialdemocracia); y los conservadores liberales (centroderecha) que ven con buenos ojos el libre mercado. En la izquierda marxista leninista se ubican los seguidores de Maduro, mientras que los socialistas revolucionarios mayoritariamente simpatizan con Diosdado Cabello. Los partidarios de la socialdemocracia y la economía de mercado van indistintamente de una a otra de las dos facciones más importantes. Las tendencias que no se pronuncian abiertamente van de la extrema derecha a la extrema izquierda. En la extrema derecha aparecen los opuestos a la Revolución Socialista y se inclinan por un nacionalismo exacerbado. Por ahora, Maduro, quien intentó sin mayor éxito la creación de un partido paralelo (Somos Venezuela), ve en el Congreso la posibilidad de desplazar responsabilidades de Gobierno hacia el PSUV (la política de todo el poder para los soviets), y de allí la demora en el cambio de gabinete. Paradójicamente, en lo internacional, es el madurismo la tendencia que cuenta con el apoyo de las izquierdas marxistas; mientras que el chavismo comienza su tránsito hacia el socialismo revolucionario, tomando la doctrina bolivariana como corriente propia alejada de los dogmas políticos mundiales. En medio de las dos grandes direcciones del PSUV está la figura de José Vicente Rangel Vale, identificado en el transcurrir del tiempo con las fuentes nacionalistas. JVRV es quien busca sumar una correlación de fuerzas que les permita a sus discípulos más reconocidos crear una avanzada propia que actúe como péndulo entre los chavistas y maduristas. Próximamente les daré a conocer la composición de la nueva dirección del PSUV, un proceso donde los trenes todavía no van en una dirección contraria.

DIVORCIO. Está en curso un proceso de antagonismos conyugales entre los consortes de una importante pareja en la política venezolana, el cual tendrá repercusión en el acontecer nacional.

PROGRAMA. El próximo domingo 10 de junio estaré con mis comentarios en Las Verdades de Miguel en TV, a las 10:00 AM en Canal-i.

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Página oficial: Las Verdades de Miguel

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