Las Verdades de Miguel 672 – 28 de Mayo de 2018

Publicado el 30 mayo, 2018
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Miguel Salazar ha llegado esta semana después de las elecciones con Las Verdades de Miguel, dando su comentario sobre de los sucesos más importantes después del 20 de Mayo, hablando sobre conspiraciones efímeras que han perduraron desde el 11 de Abril de 2002 hasta hoy. De igual manera se habla de notables cambios después de la reelección de Nicolás Maduro como Presidente de Venezuela, tales como el desplazamiento de figuras del PSUV por dirigentes de Somos Venezuela y posibles ganancias multimillonarias de empresarios, gracias a la compra de bonos de la deuda venezolana que ha hecho el gobierno de los Estados Unidos alegando que buscan limitar las ventas de activos en Venezuela.

Las verdades de Miguel

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Mi comentario de la semana

Las Verdades de MiguelSiempre sostuve que era irrealizable la meta de alcanzar 10 millones de votos para el Gobierno, sobre todo por el hecho de la abstención, inclusive si esta hubiera sido menor a 40% tampoco se habría logrado el objetivo planteado; por una sencilla razón: la polarización histórica entre chavismo y oposición sigue vigente. Por supuesto que se ha producido un desgaste del Polo Patriótico, pero no suficiente como para romper la tendencia favorable al Gobierno, y mucho menos con una oposición fragmentada. Si la suma de votos de ambos candidatos opositores estuvo lejos de lo obtenido por sus iguales en otros procesos eleccionarios frente al chavismo, fue por la no asistencia de la MUD en su conjunto; sin embargo, no es un arranque de arrogancia las palabras de Maduro asegurando que con la oposición unida también el chavismo habría ganado. Veamos: En las elecciones de 2013 hubo una participación de 79,68% (abstención 30,32%) y Maduro obtuvo 50,60% y Henrique Capriles 49,12%. El 20M hubo una participación de 45% (abstención 55%) y Maduro obtuvo 6.190.612 (68% de la participación); mientras que los opositores sólo se adjudicaron 31% de los votos. Maduro perdió 18% de los votos con respecto a 2013; entretanto, la oposición dejó de percibir 61% de los sufragios comparándolo con lo obtenido por Capriles en abril de 2013. Todo ello hace deducir matemáticamente que la oposición, en su totalidad, no hubiera ganado de haberse presentado con un solo candidato. El motivo está en que a pesar de la crisis, la base del chavismo no se ha movido en lo sustancial como para ser derrotada en una elección presidencial. Por estos días tuve el sentimiento preciso de que algo muy insondable une al chavismo y que 18 años de errores cometidos por la Revolución Bolivariana en su ejercicio del poder no han menoscabado ese aprecio. Hay un cambio confuso pero, paradójicamente, muy destacado en el espíritu del chavismo, en su propia esencia, y yo estoy convencido que la violencia, alternativa propuesta por la extrema derecha, ha alejado a la oposición de las masas. Para el sector popular la quema de personas resultó algo novedoso e influyó definitivamente en su psiquis. Esa violencia que ha secuestrado a la gente humilde en los barrios y que ha sido legitimada por la violencia política ha permitido a un grueso sector popular amarrarse a la esperanza chavista. Hay discusiones estridentes en las colas y en el transporte abarrotado de gente, entre quienes manifiestan su disgusto por la crisis económica, pero a la larga votarán igual por el chavismo porque advierten a la oposición como una élite acomodada, segregacionista y para colmo racista, que desprecia a las mayorías populares, que ve en ellas a los seguidores de Quasimodo. Las elecciones del 20M constituyen una experiencia interesante que ha reforzado en los chavistas su conciencia de contribuir a cambiar la historia de los condenados de la Tierra. Al cabo de décadas de injusticias y derrotas se han apoderado del vocablo victoria. Saben que vienen días interminables de padecimientos y de expiaciones inmerecidas, pero que existe la sensación de una victoria grande frente a un enemigo muy poderoso. Entretanto, la oposición no hace sino reforzar esa conducta con su comportamiento apátrida, desembolsando muy sutilmente la apolillada tesis del Estado Asociado. La oposición se niega a comprender que la Venezuela de Bolívar no será nunca el Puerto Rico de Luis Muñoz Marín. La oposición olvidó que el Libertador no sólo liberó a la Venezuela mestiza e irredenta de los españoles, sino que también la liberó de la esclavitud, que en el alma nacional y en sus multitudes de los llamados ofensivamente desdentados por los nuevos mantuanos, hay un compromiso en expectativa de superar la indigencia, la intimidación, la degeneración social, el aislamiento, la corrupción y la explotación. Se trata de una esperanza recurrente no entendida por la violenta dirigencia afecta a los intereses imperiales.

EMBOSCADAS. Golpes y contragolpes. Desde el 6 diciembre de 1998 a la fecha actual, en Venezuela se ha intentado un número importante de conspiraciones y sólo una tuvo un éxito aunque efímero, ella fue la del 11 de abril de 2002. Aunque los opositores al chavismo han argumentado que tales conspiraciones no existen y que sólo son montajes de la inteligencia cubana, tanto para distraer la atención, como para usarla de pretexto para neutralizar a los oficiales no bien vistos por el Gobierno. No obstante, desde entonces los complots para terminar con el proceso bolivariano se han sucedido y a su vez abortados uno tras otro. El más reciente fue develado en los días previos a las elecciones presidenciales del 20M. Varios oficiales superiores son investigados como comprometidos, detenidos unos y solicitados otros. El oficial más relevante y ahora buscado, presuntamente, por la conspiración descubierta es un egresado de la Promoción General de Brigada Lucas Carvajal (1985), quien llegó a ser comandante general del Ejército y ministro de la actual gestión de Gobierno. Junto a Miguel Rodríguez Torres sería el oficial de mayor jerarquía señalado de conspirador. Este tinglado subversivo estaba en marcha para una noche antes a los comicios presidenciales, provocar una reacción contraria en los cuarteles; se esperaba que ante la sublevación de algunas guarniciones en la frontera, el Ejército colombiano acudiría en su apoyo con un eventual visto bueno e intervención simultánea de la Cuarta Flota de los Estados Unidos (United States Fourth Fleet), desde su base general en Mayport, Jacksonville, Florida. Por ahora se carece de una compilación de estas confabulaciones (que no terminan por convencer a muchos) repetidas con cierta frecuencia durante las dos últimas décadas. Hay opositores que han reaccionado de manera burlona o despectiva cuando el Gobierno relata los pormenores de alguna conjura frustrada.

ROTACIÓN. La modalidad de la rotación en el tren Ejecutivo se ensayó durante el quinquenio de Luis Herrera Campins (1978-1984), ahora se ha convertido en una constante durante esta etapa de la quinta república. Después de concretarse la reelección de Maduro, lo primero que tomó fuerza fue un eminente cambio de gabinete. En esta oportunidad sería notable el desplazamiento de figuras del PSUV (chavismo) por dirigentes de Somos Venezuela (madurismo). Jorge Rodríguez a la Cancillería; Delcy Rodríguez entre la vicepresidencia Ejecutiva y la presidencia del TSJ; mientras, no se vislumbran cambios en la política económica, sino todo lo contrario, radicalización a la vista con la probable designación de Tony Boza, María Alejandra Díaz, Juan Valdez y Pascualina Curcio, así tendremos la radicalización del control cambiario; continuar la asignación de dólares; la intervención directa del Estado en el proceso productivo; y la renta petrolera como base central de la economía. Entretanto, Remigio Ceballos sería el candidato para evitar el ascenso de Jesús Suárez Chourio en Defensa, cuya designación apenas unas semanas atrás se daba como un hecho. En cuanto al Mppijp, Freddy Bernal sería el relevo de Néstor Reverol (quien por motivos de salud se retira de la función pública).

BILLONARIA. Venezuela considera un crimen de lesa humanidad las más recientes sanciones de la Casa Blanca (Washington). Ahora, ¿qué hay detrás de las medidas restrictivas que en esta ocasión no tienen nombre ni apellido de los destinatarios, al contrario de las anteriores que sí fueron personalizadas por el gobierno de Donald Trump? Estados Unidos ha encontrado el pretexto en una gigantesca operación de una compra de bonos de la deuda venezolana que arrojaría una ganancia de 15 billones de dólares a quien o quienes la impulsan. Washington justifica la medida alegando que busca limitar ventas de activos en Venezuela. El señalamiento conduce a empresarios con liquidez suficiente como para hacerse de los bonos en poder de los tenedores, jugando con el precio de los mismos, el cual bajó tres puntos, tras conocerse los resultados electorales que le dieron la victoria a Nicolás Maduro. ¿Quién o quiénes son los archimillonarios que estaban detrás de la frustrada operación? ¿Qué permitió la fuga de información que se filtró hasta la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos? ¿Estaremos en presencia de una guerra de clanes financieros en los Estados Unidos con ramificaciones en Venezuela? Pase lo que pase, 15 billones de dólares no son dos conchas de ajo.

Para comprender la magnitud de la ganancia que daría la operación, sépase que el senado estadounidense aprobó un presupuesto de 4 billones de dólares para el año fiscal 2018, lo cual fue cuestionado por el senador demócrata Rand Paul por considerarlo un gasto excesivo. Pues bien, esa cifra apenas representa 26% de los 15 billones de dólares de utilidad que arrojaría la compra de los bonos de la deuda pública venezolana.

PROGRAMA.

El próximo domingo 27 estaré de nuevo al aire con Las Verdades de Miguel en TV, a las 10 AM en Canal-i. Análisis del 20M.

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