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Candidatos presidenciales latinoamericanos colocan la crisis venezolana como ejemplo en sus campañas

La crisis económica, social y política de Venezuela, ha incendiado las campañas para las elecciones presidenciales de diferentes países de Latinoamérica, con ataques de diferente calibre en la plaza pública y en las redes sociales, que muestran el alto grado de polarización reinante cuando faltan solo meses para los comicios.

Candidatos presidenciales latinoamericanos colocan la crisis venezolana como ejemplo en sus campañas

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La severa crisis que sufre Venezuela desborda sus fronteras. Literalmente.

Y no solo por lo que algunos organismos internacionales consideran una crisis migratoria.

El desplome económico y sus consecuencias sociales son argumentos para atacar el modelo socialista del chavismo, que lleva casi 20 años en el poder en Venezuela, primero con Hugo Chávez y ahora con Nicolás Maduro.

Venezuela se ha vuelto un tema de discusión sobre modelos políticos y, en un año de varias elecciones presidenciales de la región, en un arma.

BBC Mundo te cuenta cómo la crisis venezolana está influyendo en las campañas presidenciales de Colombia, México y Brasil.

La sombra del “castrochavismo” en Colombia

Colombia es, con diferencia, el país más afectado por la crisis de Venezuela. La ola migratoria que ha recibido supera las 750.000 personas, según cifras ofrecidas en abril por el director de Migración Colombia, Christian Kruger Sarmiento.

Este flujo de extranjeros, inédito para un país que durante décadas vio cómo se marchaban sus propios ciudadanos pero poco acostumbrado a recibir migrantes, es uno de los elementos que orbitan en torno a las elecciones presidenciales, cuya primera vuelta se celebra el 27 de mayo.

“El tema es recurrente e incluso se han realizado debates específicos entre los candidatos para hablar sobre qué hacer con la crisis venezolana y sus enormes efectos migratorios en territorio colombiano”, señala Boris Miranda, corresponsal de BBC Mundo en Bogotá.

Jorge Restrepo, profesor de la Universidad Javeriana y director de Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, indica que los aspirantes a suceder a Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño han tenido que adoptar una postura ante la situación venezolana y que, en general, la solidaridad ha estado muy presente en todos.

“Hay una paradoja porque lo que ocurre con Venezuela es tan grave en términos humanitarios, económicos y sociales que no se pudo utilizar para encender la xenofobia en Colombia”, señala Restrepo en conversación con BBC Mundo.

Pero si la inmigración masiva no ha generado polémica en la campaña presidencial, sí ha tenido mucho más protagonismo la discusión sobre la posibilidad de que Colombia termine siguiendo un rumbo similar al de Venezuela y sea gobernada por lo que un sector del centroderecha colombiano ha bautizado como “castrochavismo”.

Esta expresión hace referencia al modelo político y económico impuesto desde la llegada al poder de Chávez y bajo la influencia del castrismo cubano.

Boris Miranda asegura que este término fue uno de los más usados durante la campaña para las elecciones legislativas de marzo pasado.

“Sin precisar explícitamente qué es o cómo fue acuñado, diferentes políticos lo utilizan para atacar a uno de los candidatos que avanza en los primeros puestos de las encuestas: Gustavo Petro”, apunta el corresponsal en referencia al ex alcalde de Bogotá que ahora es candidato presidencial por el Movimiento Colombia Humana.

“Esas acusaciones tienen la lógica del miedo, que cala muy bien en las clases medias, en los propietarios rurales, en el pequeño propietario urbano. Eso lleva a que no haya la menor posibilidad de que ellos vayan a votar por Petro”, señala Restrepo.

Esos ataques no son del todo nuevos y ya a finales de 2017 llevaron al candidato izquierdista a dar una respuesta a través de un video que colgó en Facebook en el que indicaba que esta era una estrategia para generar desconfianza hacia quienes plantean el cambio en el país.

Restrepo explica que estos señalamientos sobre “castrochavismo” proceden del partido Centro Democrático pero no directamente de su candidato, Iván Duque, sino de su fundador, el expresidente Álvaro Uribe.

“En esta campaña hay una perfecta separación entre quien lleva la voz políticamente incorrecta y la política del miedo, que es el expresidente Uribe, y quien presenta la cara amable, el policía bueno, digamos, que es Iván Duque”, afirma.

En cualquier caso, Restrepo no considera que la situación venezolana haya sido clave para colocar a Duque al frente de las encuestas ni a Petro en el segundo lugar.

“No creo que Venezuela hasta ahora haya sido un factor determinante en las preferencias electorales, aunque podría serlo en el futuro por un agravamiento de la situación allá, por ejemplo”, advierte.

Viejos fantasmas en México

En marzo en México se difundió un video supuestamente realizado por la cadena estatal Venezolana de Televisión en el cual aparentemente el presidente Maduro expresaba su apoyo a la campaña del candidato presidencial del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador.

El video resultó falso pero fue visto por más de 20.000 cibernautas.

Ese episodio es una de las muestras más recientes de cómo el tema de Venezuela está presente en la campaña electoral mexicana.

“El tema de Venezuela aparece de forma intermitente en México desde 2006, y siempre con referencia al candidato de la izquierda Andrés Manuel López Obrador, a quien desde entonces se le acusa de pretender convertir al país en un territorio similar al de Chávez, en su momento, y ahora al de Nicolás Maduro”, señala Alberto Nájar, colaborador de BBC Mundo en Ciudad de México.

Roy Campos, investigador de la empresa Consulta Mitofsky, señala que la campaña para asemejar las propuestas de López Obrador con las del gobierno de Chávez tuvo éxito en parar su candidatura hace 12 años y que ahora ha vuelto con más fuerza gracias al efecto multiplicador de las redes sociales y en un momento en el que López Obrador es el favorito para ganar el 1 de julio.

Indica que tanto los voceros de los partidos rivales lo han utilizado esta vez en los debates como referencia velada, no como eje central de su discurso contra el candidato de izquierda.

“Lo que se pretende con este tipo de campaña no es tanto desmovilizar a los votantes de López Obrador sino evitar que siga su crecimiento y eso sí puede hacerlo porque puede hacer que el votante indeciso tenga miedo de irse hacia allá. Maduro y Venezuela se han vuelto un referente de lo que no se quiere para México”, asegura Campos.

Afirma que aunque este tipo de campaña parece haber logrado polarizar el debate político no se ha visto que haya tenido un efecto en las preferencias de los votantes como para reducir el apoyo a López Obrador.

“En algún segmento de la población preocupa y tiene credibilidad pero no es algo presente en los electores de todos los estratos. Sí hay un efecto pero es muy acotado”, dice Francisco Abundis, director de la encuestadora Parametría, en conversación con BBC Mundo.

El experto explica que aunque algún colaborador del equipo de López Obrador ha defendido al gobierno de Maduro -como Gerardo Fernández Noroña- la acusación de cercanía con el chavismo goza de poca credibilidad, entre otras razones, porque el propio candidato presidencial ha moderado su discurso.

“Yo no conocí a Chávez, no conozco a Maduro.Bueno, con decirles ni conozco Venezuela”, dijo el año pasado, en un mitin en Guadalajara, López Obrador para tratar de dar por zanjado el asunto.

Debate polarizado en Brasil

Venezuela y Brasil comparten una frontera terrestre de unos 2.200 kilómetros de extensión pero gran parte de la misma es selva y territorios poco poblados e inhóspitos.

Pese a ello, miles de venezolanos han cruzado el vecino del sur y se han instalado a vivir incluso en plazas al aire libre en las ciudades de Boa Vista, capital del estado de Roraima, y Manaos, capital del estado Amazonas, lo que ha llevado al gobierno del presidente Michel Temer a movilizar a las Fuerzas Armadas para que presten apoyo en la atención a los refugiados.

“La crisis de Venezuela es algo que preocupa a los brasileños, especialmente a los que pertenecen a las clases más conservadoras. En la frontera norte, en el estado de Roraima, el candidato de extrema derecha Jair Bolsonaro, conocido como el Trump de Brasil, es muy popular. Allí la gente quiere que se cierren las fronteras y se controle la llegada de inmigrantes”, dice Katy Watson, corresponsal de la BBC en América del Sur.

“Bolsonaro ha advertido en el pasado que Brasil corría el riesgo de convertirse en la próxima Venezuela. Eso, por supuesto, tenía más resonancia cuando (el expresidente) Lula da Silva era aún un candidato viable. Ahora que está preso es un tema menos importante pero en la derecha brasileña aún se dice que el país podría ir en esa dirección si un gobierno más socialista gana”, agrega.

El tema de Venezuela prometía ser un elemento importante en la campaña presidencial de Brasil, en gran medida por los vínculos estrechos que existieron entre el Partido de los Trabajadores y los expresidentes Dilma Rousseff y Lula de Silva con el gobierno de Chávez, primero, y de Maduro después.

De hecho, durante la campaña electoral venezolana de 2013, Lula grabó un video en apoyo a la candidatura de Maduro, quien -aseguró- representaba “la Venezuela que soñó Chávez”.

“La política internacional y la política exterior no suelen estar muy presentes en las campañas presidenciales brasileñas pero si hay un asunto que puede aparecer es el de Venezuela porque en Brasil hay una división política muy fuerte desde 2013-2014 que pasa por temas como ese”, dijo Paulo Velasco, profesor de Política Internacional de la Universidad Estatal de Río de Janeiro, en conversación con BBC Mundo.

“La visión de que Brasil camina hacia la izquierda más radical no coincide con lo que ocurrió durante los ocho años del gobierno de Lula y los cinco años y medio de Rousseff”, indica.

“Las similitudes con lo que vemos en Venezuela son muy pequeñas pero es una preocupación que existe en el imaginario de determinados sectores de la sociedad brasileña, fundamentalmente entre quienes apoyaron de manera tan enfática el impeachment de Dilma”, agrega.

Por ahora, sin embargo, cuando aún no está claro quiénes serán todos los que competirán por la presidencia en las elecciones del 7 de octubre, los vínculos con Venezuela solamente han sido usados hasta ahora en contra de Bolsonaro.

La prensa brasileña rescató una entrevista que el hasta ahora precandidato del Partido Social Liberal ofreció en 1999, en la que definía a Hugo Chávez como “una esperanza para América Latina” e incluso expresaba su interés por viajar a Venezuela para intentar conocer al mandatario que por aquellos días apenas acababa de llegar al poder.

Consultado a finales de 2017 por la web O Antagonista sobre aquellas declaraciones, Bolsonaro, quien al igual que Chávez hizo una carrera militar, insinuó que se había equivocado al juzgarlo.

“El 90% del pueblo venezolano vibró con la elección de Chávez, así como Brasil vibró con Lula. Me gustó ver a un coronel paracaidista en el gobierno. Su discurso era otro. La gente se engaña con las personas”, señaló.

Por ahora, pese a su aclaratoria, paradójicamente la sombra de la crisis de Venezuela parece estar causando más ruido a este candidato de la derecha que se declara anticomunista que a los aliados brasileños del gobierno de Maduro que militan en el Partido de los Trabajadores.

Fuente: El Nacional