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Descontento por el régimen actual no es suficiente para levantar movilización opositora

Para nadie es un secreto que la situación que atravesamos los venezolanos actualmente es verdaderamente insostenible. La escasez, la violencia y un dictadura disfrazada de ayuda a los pobres hunden a Venezuela en una inflación y desesperación. Pero ¿Por qué si el venezolano se encuentran cansado y preocupado por el día a día no se rebela contra el sistema en el que vivimos?

Descontento por el régimen actual no es suficiente para levantar movilización opositora

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Una entrevista realizada por el El Estimulo a diversos analistas, explica la raíz del asunto desde su base en el 2002. Tal fecha marcó un antes y un después en la historia pueblo-gobierno, esas protestas contra el fallecido presiden Hugo Chávez fueron protagonistas de un cambio, sin embargo, en ese momento el desabastecimiento, el hambre y la inflación no era el punto focal, ni siquiera eran problemas realmente relevantes.

Hoy día la presidencia ocupada por el Ejecutivo Nacional más odiado y aborrecido de la historia de nuestro país y que cuenta con el 80% del rechazo nacional, quien además lleva la inflación a niveles estratosfericos, mientras lo acompañan la falta de alimentos y medicinas no ha tenido el impacto suficiente para emitir una movilización de la misma magnitud del 2002. Entonces ¿Qué ha pasado con el venezolano?

Son ya 17 años de intensa actividad y discusión política. Grandes sectores de la sociedad venezolana se movilizaron y participaron activamente en la vida política del país pero después de grandes esfuerzos los logros fueron mínimos. Hoy en día la gente está agotada, cansada y concentrada en su mera supervivencia”, sostiene el psicólogo social Axel Capriles. La sociedad esta sometida bajo el miedo y el cinismo moral, en donde el punto entre la sumisión y la rebeldía se rozan hasta casi tocarse la mano. Según Capriles, la lucha por la supervivencia son armas fundamentales y diarias por lo que las personas agotan todas sus fuerzas en ello y no tiene el tiempo ni la motivación suficiente para dar la pelea en su más alto nivel.

Por su parte el sociólogo, Carlos Raúl Hernández, también asegura ver el hambre como un factor que potencia la inmovilización. “Varios estudiosos de la política han argumentado que en los momentos de profundización del hambre, de la miseria, de la carencia de bienes, la gente dedica su tiempo a conseguir proteínas y no a la protesta política. La tesis de que el hambre genera revoluciones es falsa y se ha señalado más bien que los grandes procesos revolucionarios se han generado en momentos de auge económico”, indicó.

La falta de un nuevo liderazgo efectivo también logra un descontento en la población, ya que “el significado de la lucha política no se resume a discurso repetidos ni ofrecimientos sin base” comenta Capriles. La escasez de objetivos concretos mezclado con los años de resistencia y protesta, han influido en un comportamiento nacional que se acostumbró a utilizar sus propios recursos. Iria Puyosa comenta, que la deficiencia en todos los sectores primordiales del país influyen en el comportamiento pasivo de los venezolanos, según la investigadora los países que han mostrado rebeldía en situaciones y épocas en donde la economía es pujante, por lo general tienen las fuerzas suficientes para pelear por lo que creen que es correcto y lo que no.

Puyosa destaca que cuando la convocatoria es para hechos que sí pueden tener efecto político, la gente se desborda y coloca como ejemplo la recolección de firmas del 1% para el referendo revocatorio (RR). Su conclusión es que si la gente no ve que existe una relación directa y práctica entre su acción y su resultado político concreto, no se mueve, “porque tiene otras cosas que hacer y considera que es irrelevante ir a un mitin”. Pero cuando hay que movilizarse, como en las elecciones legislativas, en la recolección de firmas para el RR y la ratificación de las mismas, “el ciudadano desborda las expectativas de los partidos”.

Otro punto que se encuentra inconcluso es la oposición venezolana. Una de las peculiaridades venezolanas es que tenemos una oposición que llama constantemente al orden, al respeto del orden establecido, que promueve la paz, la tranquilidad, las leyes y que se mueve conforme a las normas y reglas del método democrático. Sin embargo, el Estado, es la parte contraria que representa la fuerza, la rebeldía y quien descompone las normas. Es por ello que se precisa una oposición más dura y dispuesta a la confrontación, que entienda a lo que se esta enfrentando y articule el descontento nacional. La oposición podrá reconocer a plenitud que su tarea “no es rogar por el respeto de las normas del método democrático, sino lograr la salida del gobierno para volver a instalar la democracia”.

Una de las fallas en la convocatoria que la Mesa de la Unidad Democrática ha hecho para la “Toma de Caracas”, pautada para el primero de septiembre próximo, es que hay muchas dudas de lo que se busca. Entretanto, Carlos Raúl Hernández, advierte que para esa movilización es importante que se haga una convocatoria nacional donde se involucren diferentes sectores, los grandes gremios, movimientos sindicales e incluso sectores disidentes del chavismo. “Mientras más amplia sea la convocatoria y salga de la MUD hacia otros grupos, hay mayores posibilidades de que sea exitosa”.

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