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Venezolanos cruzan la frontera para buscar medicinas en Brasil

A pesar de que el extremo sur de Venezuela no tiene problemas con la escasez de alimentos, la falta de medicamentos si es problema en la zona, muchos de los habitantes del estado Bolívar específicamente los que viven en la frontera con Brasil, han tenido la necesidad de cruzar el límite entre ambos países para lograr ser atendidos en centros de salud.

Venezolanos cruzan la frontera para buscar medicinas en Brasil

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Utilizar a Brasil como botica es muy común entre los venezolanos que viven en los confines del estado Bolívar. Verlos en las calles de Pacaraima con bolsas de supermercado llenas de billetes para comprar tres o cuatro cajas de medicamentos impacta para alguien que no vive en la frontera. Pero la naturaleza de la economía local y la necesidad convierten a los criollos en unos asiduos clientes de las cadenas farmacéuticas para medicamentos de todo tipo. Desde ungüentos, antialérgicos, medicamentos para la hipertensión hasta anticonvulsivos que requieren récipe, son muy buscados por los clientes.

Una caja de anticonceptivos, por ejemplo, se compra en el norte de Brasil por 2.500 bolívares. En el lado venezolano, esa misma caja cuesta 230 bolívares, pero no se consigue. Unas 15 pastillas para la hipertensión cuestan alrededor de 4.000 bolívares. Y también están desaparecidas de los establecimientos del último pueblo al sur de Bolívar. Para obtener una medicina con récipe en Venezuela, un médico en Brasil debe revisar al paciente y verificar si el tratamiento recomendado es el correcto. Este chequeo se hace sin costo alguno en el Sistema Único de Salud (SUD), según explicaron los farmaceutas.

Luzmila Carrillo tiene siete años viviendo en Santa Elena de Uairén. Cuenta que ni siquiera su profesión de paramédico le ha permitido obtener medicinas, mediante conocidos, en los centros de salud públicos y privados de Venezuela. Ella visita La Línea, como se conoce popularmente a Pacaraima, en búsqueda de unos remedios para unos amigos y familiares en Puerto Ordaz, su ciudad natal. Dice que traspasa ocasionalmente la frontera cuando le urgen por uno que no se consigue en Venezuela.

Comenta que los viajes de venezolanos a Brasil por salud han crecido en los últimos meses, con la agudización de la crisis. Recuerda cuando le tocó pasar la frontera para comprar un antibiótico por una amibiasis que tumbó a su esposo en una cama. Dice que la tranquilidad por la que se observan sus compatriotas comprando medicinas y comida en Brasil sacude su indignación. “Ves a ese señor cargando ese bulto de arroz, ese es un oficial del ejército venezolano que conozco”, señala Carrillo con su dedo hacia la puerta de un supermercado ubicado al frente de la farmacia donde es entrevistada.
Tratamiento gratis en Brasil-

No sólo por medicinas viajan los venezolanos Brasil. Cada día crece el número que traspasa los límites para ser tratados en un centro asistencial público del vecino país. Margaret Roque recibe a los pacientes en el único ambulatorio que existe en Pacaraima. Al recibir con una amabilidad que inquieta a unos periodistas provenientes de Caracas, Roque certifica que muchos venezolanos con diversos padecimientos están siendo tratados por médicos en ese centro. “Sólo esta mañana hemos recibido a cinco”, dice la señora mostrando la carpeta de visitantes. “Estamos enviado a personas porque no hay suero fisiológico y eso es un abuso”, comenta.

Fuente: El Estímulo