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Cuatro horas sin luz: otro castigo a los venezolanos

A partir de mañana lunes 25 de abril, el gobierno venezolano aplicará el nuevo horario de racionamiento de luz eléctrica en todo el país, exceptuando el Distrito Capital, que tendrá una duración de 4 horas diarias y que “evitará el descenso del Guri“. Esta nueva medida tendrá una duración de 40 días que podrá ser modificada a mayor duración, en caso de no obtener los resultados esperados. Asimismo, los cortes de luz generarán múltiples consecuencias que empeorarán, aun más, el estilo de vida de los venezolanos.

Cortes de luz

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El ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, afirmaba en Twitter que el plan de racionamiento que su cartera y la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) pondrá en marcha, había tomado en cuenta “aspectos sociales, económicos y especiales”. Sin embargo, las consecuencias que deben enfrentar los venezolanos ante las cuatro horas de racionamiento diario de energía a las que serán sometidos, hacen que la sentencia oficial se derrumbe por completo.

Lo mejor es que de un vistazo a todo lo que fallará y se prepare. Tenga efectivo, evite usar ascensores, prepárese para las colas y cárguese de paciencia porque los cortes programados lo van a afectar en más cosas de lo que se imagina. Los apagones golpearán a los sectores que mueven la vida de un país que pareciera paralizarse poco a poco.

Comercio

“Sin energía no hay forma de hacer comercio porque no se puede facturar”, explica de entrada Víctor Maldonado, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Caracas. El problema, insiste, no sólo perturba la lógica del intercambio comercial, sino también la laboral, puesto que quienes trabajan en el ramo ven interrumpida su labor por los cortes de luz.

Comercio sin luz

La falta de servicio eléctrico impide que operen los puntos de venta y las cajas registradoras. En el caso de las últimas, la ausencia de electricidad tiene incluso implicaciones fiscales. Una vez que se abre una caja, su interrupción indebida genera un conflicto, puesto que reiniciarla comporta una ilegalidad, según Maldonado. “Así los comerciantes quedan muy expuestos y mucho más indefensos en cuanto a inspecciones tributarias en las que no se tendrá en cuenta si hubo o no servicio eléctrico”, apunta.

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Los sistemas administrativos, que registran los inventarios, tampoco estarán activos. Esto incide en la rapidez en la que se pueda reponer la mercancía que llega a los establecimientos. El problema va más allá: si, por ejemplo, un camión de productos básicos llega a un automercado que no tiene luz, la empresa deberá esperar que vuelva el servicio para descargar el vehículo y poder incorporar todo a su inventario. “El gobierno prefiere apagar el país antes de resolver de otra manera el problema. Vamos a volver a la era de las cavernas. Esta lógica militar no funciona porque, a estas alturas, no se sabe qué va a pasar con la banca y las clínicas”, agrega el director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Caracas.

Banca

Desde la crisis eléctrica de 2010, a los bancos se les obligó a que generaran su propia energía para sus servidores. Así que, aunque haya apagón, las transacciones podrán hacerse vía online o a través de puntos de venta, porque la red se mantendrá activa al menos durante cuatro horas. El problema está en las agencias de los bancos que no tienen plantas eléctricas. Una fuente del sector indica que con los apagones que ya ocurren en el interior del país, las sucursales sólo trabajan tres días y medio a la semana. Con los nuevos racionamientos, la situación va a empeorar. Los cajeros tampoco funcionarán.

De esta manera, los servicios más afectados serán los de promoción y atención al cliente. Una vez que llegue la luz, el reinicio de las actividades también consumirá tiempo. Para que se reactiven todos los servicios, deberán transcurrir entre 10 y 15 minutos, eso si no se corrompe la red con cada bajón de luz.

Vialidad

Semáforos sin luzEl tránsito se volverá más caótico. Los semáforos no tienen alimentadores exclusivos y se apagarán en cuanto se vaya la luz. Los semáforos inteligentes tienen batería, pero esta dura solamente 45 minutos y no las cuatro horas contempladas en los cortes programados. Para solventar el escollo, Miguel Lara, ingeniero eléctrico y ex director de la Oficina de Planificación del Sistema Interconectado (OPSIS), indica que las autoridades responsables deben activar agentes de tránsito en las calles, al menos en los puntos críticos.

Aunque el plan de racionamiento del gobierno no afectará, en primera instancia, a la capital venezolana, el experto señala que el Metro de Caracas sí funcionará porque tiene un alimentador de energía exclusivo. Sin embargo, si se corta el suministro en alguna zona, las estaciones que estén allí permanecerán a oscuras. Con el sistema Metrocable sucederá lo mismo.

En la oficina

Pasará lo mismo que en casa. Se presentarán problemas con los ascensores y los equipos que dependen de la electricidad. Si la oficina o el edificio no tiene planta eléctrica, ni siquiera será posible conectarse a Internet.

Comunicaciones

Las comunicaciones van a colapsar con cortes tan prolongados, porque ninguna red está preparada para que la ausencia de luz sea tan larga. Los embates se sentirán, sobre todo, en los servicios de telefonía móvil e internet. “Estas implementaciones se hacen sin pensar en las colas y estas colas jalan batería (de los surtidores)”, sentencia Frank Monroy, periodista especializado en tecnología. Agrega que los teléfonos inteligentes se quedarán sin cobertura de manera paulatina.

Las baterías de las celdas celulares, que rebotan la señal a medida de que el aparato se desplaza, pueden funcionar hasta 24 horas cuando están en un estado óptimo. Sin embargo, la alta demanda hace que este tiempo, tal como ocurre cuando un teléfono se pone en uso, se acorte y más si transmite datos. Monroy explica que este consumo de batería provocará que la velocidad de las redes celulares (1G, 2G, 3G, 4G, LTE), vaya en picada hasta que, en última instancia, sólo quede activo el servicio de voz.

En cuanto a internet, Monroy indica que los nodos de las conexiones pueden tener autonomía durante 4 horas, justo lo que durarán los lapsos de racionamientos anunciados por el gobierno. El problema está en que, si se va la luz, los módems se quedan sin energía, a menos que se tenga una planta eléctrica instalada. Los teléfonos residenciales tampoco funcionarán, puesto que la mayoría dependen de la electricidad. El funcionamiento de las radios y televisoras pequeñas dependerá de capacidad de las plantas eléctricas que tengan.

En el hogar

En aprietos estarán quienes vivan en pisos altos. De paso, si algún habitante olvida el horario del corte de luz, podría quedarse atrapado en el elevador cuando éste comience. Las puertas y portones eléctricos deberán dejarse en modo manual para que puedan usarse durante el apagón. Los cercos eléctricos se desactivarán si dependen de la red y no tienen batería de emergencia. Las bombas de agua no podrán operar. O sea, es probable que aunque tenga el servicio de agua, no llegue el líquido a sus tuberías.

A pesar de las restricciones, los electrodomésticos sufrirán menos los efectos de la ausencia del servicio. Miguel Lara supone que, por el hecho de tratarse de racionamientos prolongados y no de interrupciones intermitentes, los equipos no deberían resultar afectados. La preocupación la generan los pacientes que están en casa y que dependen de aparatos eléctricos para mantenerse vivos, como aquellos que por ejemplo están conectados a respiradores artificiales. Para ellos, la solución sería comprar una planta eléctrica cuyo costo supera los 14 salarios mínimos.

Fuente: Runrun.es