Saltar al contenido

¿Ventajas para el gobierno y desventajas para la oposición?

Las farsas que hemos vivido los venezolanos durante años quedó plasmada en la carta enviada por el secretario general de la OEA al CNE. Todos hemos sentido la impotencia tras darnos cuenta de que nada de lo que hagamos es suficiente para que el gobierno deje de hacer a su antojo, lo único que recibimos a cambio es escasez, violación a los derechos humanos y líderes políticos que se hace a la vista gorda; a pesar de que todos sabemos lo que pasa en el país y lo hemos vivido millones veces, Luis Almagro, lo hizo público con la ventaja de que sus palabras pueden ser más escuchadas que la de nosotros. Las diferencias son notorias entre una ideología y otra, y a pesar de que mueran por tratar de esconderlo sus tretas quedan al descubierto cada día que pasa.

¿Ventajas para el gobierno y desventajas para la oposición?

Te puede interesar: Las Verdades de Miguel 557 – 13 de noviembre del 2015

El severo llamado de atención que ha realizado el secretario general de la OEA, Luis Almagro, a la máxima autoridad electoral de Venezuela, seguirá resonando, repiqueteando, hasta y después de las elecciones parlamentarias del 6D. No hay nada nuevo en la misiva del secretario general, nada que los venezolanos no hayan sentido, vivido, vuelto a sentir y vuelto a vivir, durante los últimos 16 años: la debilidad del árbitro electoral -encargado de hacer respetar la voluntad popular- frente al Poder Ejecutivo. “Las garantías electorales no se refieren únicamente a la eficiencia(del sistema electoral) señala Almagro, hay regadas por el camino todo tipo de ventajas para el gobierno y desventajas para la oposición. Un mar de felicidad para el ventajismo oficial.

Uso abusivo de recursos financieros para las campañas oficiales, acceso desigual a los medios de comunicación, confusión inducida en la papeletas electorales, cambios súbitos en las reglas del juego, inhabilitaciones a candidatos opositores, prisión de líderes políticos, intervención de partidos políticos por el Poder Judicial, decretos de excepción, son algunas de las irregularidades que se citan en la carta como muestrario de la acción de la nada invisible mano oficial. Es decir, la falta de transparencia e igualdad en el proceso electoral no está depositado en un chip o en un circuito electrónico. Está en la ausencia de garantías para el cumplimiento de la Ley, en la asfixia progresiva del clima democrático que debería nutrir y envolver toda elección. La carta de Almagro, desveló, al menos ante los gobiernos de la región, lo que estaba a la vista y no querían ver. Ya no podrán seguir viendo para el techo.

Precio JustoLos hechos son tercos” solía advertir John Adams, el segundo presidente y uno de los padres fundadores de Estados Unidos de América. No hay manera de ahuyentarlos hacia el mar, de enterrarlos bajo los árboles, siempre emergen, salen a la luz del día, regresan a fastidiar sin pedir permiso. Por donde usted camine en la Venezuela de hoy tendrá a la vista las colas infinitas, le relatarán la historia de un secuestro mientras espera, constatará cómo se disparan los precios justos hacia el espacio sideral. No hay manera de obviarlo, por más que le eche la culpa a los gringos y su guerra económica, a la godarria colonial o a los emigrantes colombianos. Ya nadie cree en cuentos de cadena nacional y las encuestas, que suelen reflejar el peso de los hechos sobre la gente, muestran una gran decepción con sus gobernantes.

La resistencia de la oposición democrática está dando sus frutos. La carta de Almagro, es uno de los más recientes y contundentes. A la vista de toda la región, de sus silenciosos presidentes y primeros ministros en ejercicio, está desplegado el telón de fondo sobre el que se desarrolla la lucha electoral en el país. No hay otro, a pesar de él se ha seguido avanzando y se han obtenido victorias importantes. De haberse dejado llevar -de nuevo- por los cantos de piraña abstencionistas, de haber resignado las posibilidades de la lucha electoral, hoy estaríamos tan lejos del cambio como en 2005.

<

El mapa de las arbitrariedades electorales está extendido sobre la mesa. La tarea es inmensa. Sólo el poder del voto y su defensa pueden borrarlas.

Luis Almagro

Te puede interesar: Corte de La Haya recibió solicitud para investigar a Maduro

Aquí la carta completa de Luis Almagro

Señora Tibisay Lucena,

He recibido su amable carta a la que accedieron algunos medios de comunicación latinoamericanos, en la que lamentablemente rechaza el ofrecimiento que realizáramos de una observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) en las elecciones parlamentarias a llevarse a cabo el 6 de diciembre de 2015.

Lamento además que el rechazo se fundara en un posicionamiento político y no en los argumentos que hacen a la justicia y a las garantías necesarias para el desarrollo de un proceso electoral.

No objeto que usted muestre una posición política pero supongo que tiene absolutamente claro que el trabajo de la justicia electoral trasciende completamente ese tipo de posiciones y requiere ponerse al frente de las garantías exigidas por los partidos, sean del Gobierno o de la oposición.

Hubiera esperado que en su carta usted se pusiera al frente de las garantías exigidas y que de la misma surgiera que están cubiertas todas las necesidades de los partidos políticos venezolanos, tanto el Gobierno como de la oposición para asegurar que las elecciones se van a llevar a cabo de una forma justa y transparente.

Si la Secretaria General de la OEA fuera indiferente a los pedidos de la oposición de los países sobre una observación electoral estaríamos faltando gravemente a nuestro trabajo, que es el de respaldar el buen funcionamiento de un proceso electoral para todos los partidos políticos involucrados.

Estaríamos faltando gravemente a nuestro trabajo si no tuviéramos en cuenta las condiciones en que se desarrolla la campaña electoral en Venezuela respecto a las futuras elecciones legislativas. Es preocupante que del análisis de esas condiciones tengamos que concluir que hoy por hoy, las dificultades solamente alcanzan a los partidos de oposición.

En este escenario todos tenemos algo que ver, ya sea por acción o por omisión, pero ese hecho hace definitivamente a la esencia de su trabajo.

Usted está a cargo de la justicia electoral, usted es su garante. En usted deben confiar todos, todos los partidos, todos los ciudadanos y toda la comunidad internacional porque Venezuela tiene obligaciones con la democracia que trascienden a su propia jurisdicción. Una elección necesita que todos los actores involucrados, ciudadanos, partidos políticos, prensa y sociedad civil en general tengan asegurado el más pleno goce de todos sus derechos civiles y políticos.

Usted nos ha visto insistir para realizar la observación electoral porque es nuestro trabajo velar por la justicia electoral de la región, porque la justicia electoral es requisito para el buen funcionamiento de una democracia y para garantizar el más pleno respecto a los derechos civiles y políticos de todos y cada uno de sus ciudadanos.

La oposición de su país nos ha pedido reiteradamente que la misma se realice y, como ya lo expresaba, las garantías usted se las debe también a ellos, pues su Gobierno tiene muchas formas de asegurarse que el resultado sea justo. Y no es que sea una pretensión destemplada, es una obligación suya, legal y moral. Es una obligación del CNE pero también es una obligación de la OEA.

Si yo mirara para otro lado ante el reclamo de la oposición de su país y de la comunidad internacional estaría faltando a mis deberes esenciales. Si usted no dispone de mecanismos que aseguren una observación que tenga la más plenas garantías para su trabajo, usted está faltando a obligaciones que hacen a la esencia de las garantías que debe otorgar.

Su trabajo es velar por las elecciones justas y transparentes que se desarrollen con las máximas garantías. Esto implica velar por esas garantías desde meses antes de las elecciones. Es lo necesario y hacer lo necesario es una cuestión de justicia electoral.

Velar por la justicia y transparencia de las elecciones es nuestra obligación también, y no es injerencia. Injerencia seria si yo desatendiera reclamos justos y fundados, si mirara para otro lado ante esta situación. En tal caso estaría siéndolo por omisión, porque por mi inacción estaría dejando llevar adelante medidas que afectan a candidatos y que de tal manera, afectan posibilidades de que todos los ciudadanos elijan libre y plenamente.

Es por lo anterior que le presento a continuación los fundamentos de mis insistentes ofrecimientos de observación electoral, basados en la exigibilidad de condiciones y garantías de justicia electoral. Los mismos representan condiciones del proceso político electoral de Venezuela que me llevan a reafirmar que una observación internacional les brindaría a todos los venezolanos mayor tranquilidad de espíritu a la hora del conteo de los votos.