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El racionamiento con cédula marca una nueva era en Venezuela

Recientemente se han sumado más cadena de supermercados a esta campaña de “racionamiento” que ha promocionado el gobierno nacional a fin de buscar de manera paulatina eliminar las colas en las puertas de los establecimientos, mediante el racionamiento por los terminales de la cédula de identidad restringiendo a un solo día la posibilidad de comprar ciertos productos regulados por el estado venezolano.

Supermercado

El racionamiento de alimentos de la cesta básica y productos de primera necesidad es, desde el martes, oficial para todos quienes viven en Venezuela, luego de que cuatro grandes cadenas de supermercados se unieran a la decisión de permitir estas compras cada día de la semana según el número final de la cédula de identidad.

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Excelsior Gama, Plaza’s, El Patio y Automercados Luz asumieron este “sistema” que ya habían implementado otras grandes cadenas privadas como Central Madeirense, Plan Suárez, Unicasa y Makro desde hace al menos un mes para tratar de paliar las larguísimas colas que se hacen en sus establecimientos cada vez que aparece un producto alimenticio o de higiene a precio regulado por el gobierno venezolano.

Estos precios, absurdamente bajos si se comparan con lo que cuesta fuera de las fronteras (y con el aumento de la inflación y sus costos de producción), ha convertido a los ‎productos básicos en verdaderos tesoros, tan difíciles de encontrar que la gente espera horas para adquirirlos una vez que los encuentra, los acapara ante el temor de su desaparición o se dedica a revenderlos como una forma de ganarse la vida.

La decisión de las cadenas de mercados privados deja a los venezolanos con sólo dos días para comprar, un día hábil de la semana (las cédulas que terminan en 0 y 1 los lunes, 2 y 3 los martes, 4 y 5 los miércoles, 6 y 7 los jueves, 8 y 9 los viernes) y uno del fin del semana (las que terminan de 0 a 4 los sábados y de 5 a 9 los domingos).

El sistema público estatal de distribución de alimentos ya había establecido la compra por terminal de cédula desde enero de este año, cuando se agudizó la escasez de los productos básicos y comenzaron a verse enormes filas de compradores. Por ello, con la decisión de las cadenas privadas queda claro que esta es la nueva forma de comprar en Venezuela, pues entre las cadenas privadas y el sistema público queda cubierto más del 90 por ciento de los establecimientos a los que acuden los venezolanos a comprar comida.

Algunos mercados medianos y la gran cadena de farmacias Farmatodo han establecido otro sistema de racionamiento, también por número de cédula. Estos permiten adquirir una determinada cantidad de un determinado producto pero solo una vez por semana. Si se presenta la misma cédula la misma semana para el mismo producto, el sistema de cajas no permite la compra.

Pero durante estos meses en los que se filtraron de un modo u otro el número de compradores por el número de cédula ‎apenas si el volumen de las filas ha bajado. En el país la gente ahora dedica buena parte de su tiempo a movilizarse‎ en busca de los productos regulados (aceite, margarina, arroz, papel higiénico, pañales, azúcar, harina de arepas, detergente de ropa, lavaplatos, queso amarillo y carne de res son verdaderas joyas) y llamar amigos y familiares para que aprovechen el hallazgo si les toca su terminal de cédula.

La presentación de la cédula como requisito obligatorio‎ para comprar productos regulados también ha significado un tremendo problema para indocumentados e ilegales en el país, que ahora solo pueden acudir a revendedores para adquirir los productos de primera necesidad.

Información cortesía de Runrun.es