Mitos y verdades de las carnes rojas VS. las blancas

Publicado el 10 enero, 2017
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Existen diversos mitos y creencias respecto a que tan saludable son las carnes rojas paa nuestro organismo, siendo las carnes blancas siempre la mejor opción y las más recomendadas para cuidar la salud o incluso perder peso, pero ¿Qué tanta verdad existe en estos consejos?

Mitos y verdades de las carnes rojas VS. las blancas

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Generalizar en cuestiones de alimentación se considera un error, es decir no podemos suponer que todas las carnes rojas son nocivas y todas las carnes blancas son buenas, sino que ambos grupos alimenticios pueden formar una dieta completa y sana si se sabe escoger. En el caso de las carnes rojas, estas pueden ofrecer una gran cantidad de hierro, necesario para el organismo, sin embargo tienden a aumentar el ácido úrico en nuestra sangre, lo cual puede ser contraproducente si se come en grandes cantidades.

Por su parte las carnes blancas tienen menos purinas las cuales son causantes de elevar el ácido úrico, pero contienen menos hierros y minerales e iguales proporciones de grasas y colesterol dependiendo del corte o la pieza que se vaya a ingerir. En el caso del pescado, su carne siempre es más valorada y recomendada, pero puede tener aspectos negativos en lo que a su consumo se refiere, como el caso del alto índice de mercurio que se encuentra dentro del organismo de estos ejemplares que puede ser tóxico para el ser humano.

Al igual que con las carnes rojas, debemos escoger piezas y cortes magros de carnes blancas, excepto cuando hablamos de pescado, cuya grasa insaturada u omega 3 es muy aconsejable para cuidar el corazón y prevenir enfermedades. Es decir, si vamos a consumir pollo la pechuga es la mejor alternativa ya que tiene hasta tres veces menos grasas que el ala o el muslo y más proteínas que sacian. Al escoger el pollo lo más propicio es quitarle la piel al igual que el pavo, ya que este contiene grasa innecesaria para nuestro cuerpo y porque la carne en sí, suministra las proteínas necesarias.

Lo ideal entonces, es buscar opciones magras cuando se trata de aves, retirar la piel en las mismas y consumir pescados varios a lo largo de la semana. No hay alimentos “buenos” ni alimentos “malos”, sino que hay alternativas más o menos aconsejables para nosotros, para la vida que llevamos y en el contexto en que se presentan. Pues no será lo mismo para un deportista que lleva una dieta muy sana consumir pollo frito que para un sedentario alimentado a comida rápida.

Entonces, las carnes blancas no son ni tan buenas ni tan malas, sino que debemos aprender a escogerlas correctamente y enmarcar su consumo en una dieta equilibrada, variada y acompañada de otros hábitos saludables.

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