Nuevas tareas y nuevos retos para la oposición en 2016

Publicado el 1 enero, 2016
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Para la oposición, quien se le había hecho casi imposible ganar contra la revolución, su victoria quedó y quedara marcada ante los rojos de quienes decretaban que “habían llegado para quedarse“. Ahora la oposición asume un nuevo reto, ya que el gobierno revolucionario no entregara tan fácil el mandato de una asamblea que alguna vez domino en su totalidad.

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Quedaron descolocados, solo un pequeño grupo de los dirigentes admitía que podían ser derrotados. Ellos inventaron a última hora lo de “la brecha se está cerrando”. No estaban preparados para sufrir esa paliza. La mayoría llego a convertir en una suerte de axioma sus consignas. Creían contra toda lógica que “habían llegado para quedarse”. Diseñaron un sistema electoral que sobre representaba a las mayorías, terminó resultándoles un boomerang. El desconcierto se evidencia en casi todas sus reacciones. Aunque surgen voces de alertas que llaman a la sensatez, el signo dominante lo constituye la turbación.

Responden con ocurrencias sin sentido. Lo del Parlamento Comunal es apenas una muestra. Impugnar por lo de los votos nulos terminaría perjudicándolos más aún. En los pocos circuitos que ganaron es donde se observan mayor cantidad de votos inválidos. Han llegado al colmo de la desfachatez al señalar al sistema electoral que han calificado como “el mejor del mundo”; habría sido ahora vulnerado por la malicia opositora.

Sus amenazas no han surtido el efecto esperado. No les será nada fácil cumplir con sus desesperados anuncios. Muchos no pasarán de ser eso; meros anuncios sin consecuencias. Con gran expectativa y tensión la Asamblea Nacional se instalará. La comunidad internacional sigue con atención el comportamiento gubernamental. Al igual que el 6D observará el 5E. El gobierno está consciente y le inquieta (aunque lo disimule) la imagen que proyecta. Junto al cambio en la correlación de fuerzas internas les preocupa, es más, los desespera la pérdida de influencia en el escenario internacional. De allí sus notables incoherencias.

Les exacerba la respuesta de la dirección opositora. La MUD responde con temple pero evade las continuas provocaciones. Persiste en la conducta que ha conducido a la Victoria. Tal actitud a veces es incomprendida incluso por voces del mundo opositor que se expresan a través de las redes sociales, es natural que así sea, porque las primeras impresiones impactan y en muchas oportunidades la dinámicas de las redes no posibilitan la reflexión serena más allá de las imágenes iniciales. Sin embargo algunos opositores incrédulos han recuperado la confianza y ya no le paran a los mensajes alarmante que ponen a circular diversos laboratorios que funcionan, algunos de ellos fuera del país.

Hemos dado un paso decisivo para iniciar el proceso del cambio. Pero es un paso, nos falta aún mucho camino por andar. En una ruta plena de posibilidades y a la vez no exenta de riesgos, pero es la que tendremos que recorrer. Así como demostró su justeza en el trayecto andado hasta hoy y la capacidad de conducción política, la MUD tendrá que situarse a tono con las nuevas exigencias. Actuar con la mayor amplitud para que importantes sectores que se distancian del oficialismo puedan percibirnos y asumirnos como su alternativa.

Junto al estudio de los diversos escenarios que pudieran presentarse -lo que ha sido una constante en la dirección- la conservación, desarrollo y afinamiento de la organización y los equipos que permitieron el triunfo, hay que atender tareas que se desprenden del nuevo ejercicio parlamentario. Un amigo ya fallecido, quien fuera dirigente estudiantil, dirigente guerrillero y posteriormente fundador de la Causa R; Alfredo Maneiro acostumbraba repetir un concepto que no olvido: “La solución de un problema, lleva consigo el planteamiento de nuevos problemas”. Así es en la lucha social y política, así es la vida. Sorteamos gran cantidad de obstáculos para abrirnos paso, encontraremos nuevos obstáculos que también tendremos que superar, asumiremos nuevos retos para alcanzar el cambio y disponernos a construir el país que merecemos. A vivir una nueva época que está por nacer, para progresar en medio de la libertad y la democracia. Estos propósitos nobles nos orientan a continuar la lucha emprendida y cuyos frutos ya comenzamos a cosechar.