23 de enero – Entrada en vigencia constitución del 61

Publicado el 13 enero, 2016
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Fue aprobada el 16 de enero de 1691 por el entonces Congreso de la República y actual Asamblea Nacional, contando con los votos de las cuatro fuerzas políticas del país en ese momento, Acción Democrática, Unión Republicana Democrática, Copei y el Partido Comunista de Venezuela. Sin embargo, fue el 23 de ese mismo mes que entró en vigor, para conmemorar los tres años del retorno de la democracia en Venezuela.

23 de enero - Entrada en vigencia constitución del 61

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Dicha constitución fue una reforma de la ya existente del año 1947, los postulados fueron tomados para ampliarlos y actualizarlos. El contenido del texto constitucional sólo fue conocido por el pueblo una vez promulgado por el Presidente de la República de Venezuela. Ha sido la más importante de la historia del país, en cuanto a estabilidad se refiere. Fue vigente desde el año 61 has 1999. Se realizó con espíritu nacional interpretando no el capricho de un caudillo, sino la voluntad de los representantes de la elección democráticamente más amplia que había tenido el país.

La Constitución de 1961 procuró superar las dos lacras históricas que habían atormentado el desarrollo normal de la nación: las insurgencias bélicas y las asonadas militares. Se propuso darle al pueblo su rol de soberano, el único que puede disponer de su destino. No son los conciliábulos caudillescos que hacen guerras, guerrillas, guerritas, los artífices del hado histórico del pueblo. Es el pueblo. No son los cuarteles con cuatro oficiales ambiciosos, los que deben decidir la suerte de una nación. Es el pueblo. La peor manifestación del subdesarrollo, atraso, pobreza política e incultura general, son las guerrillas, las guerras civiles, los cuartelazos y golpes de estado. Instauro la democracia Buscó la erradicación de las guerras civiles entre muchísimos otros.

El 23 de enero de 1961, Rómulo Betancourt puso el ejecútese a la nueva Constitución:

Constitución del 61Esta Constitución que hoy promulgamos -lo he dejado dicho- debe durar y durará, para que regule jurídicamente las relaciones democráticas entre Estado y nación, no sólo por el período de gobierno que terminará en 1964 sino por muchos otros más. Razones sólidas abonan esta creencia. La elaboraron y sancionaron cuerpos deliberantes emanados de la directa voluntad popular el 7 de diciembre de 1958. Ella misma llevó con sus votos a Miraflores a quien es el Presidente de los venezolanos y ha cumplido ya con el compromiso legal de firmarla, para ejecutarla y hacerla ejecutar, y, por último –razón última a la que en la escala de prelaciones le correspondería el primer sitio-, el pueblo de Venezuela en todos sus rangos, estamentos y profesiones está decidido a que en este país no se retrograde nunca a formas francas o disimuladas de despotismo, y por eso es válido pensar y afirmar que esta Constitución de 1961 será un instrumento para regular la vida de relación nacional por muchos años.

Juro solemnemente, ante el pueblo y ante mi propia conciencia, cumplir y hacer cumplir esta Constitución; respetar y hacer respetar sus normas, que sancionadas como han quedado adquieren identidad y categoría de mandato imperativo. Juro también que por respeto mismo a esta Constitución que hoy nace rodeada de fe colectiva, y por lealtad a mi propia vida consagrada al establecimiento en Venezuela de un régimen de libertades públicas, utilizaré los instrumentos que esta ley fundamental pone en las manos del Presidente de la República para impedir que el orden público se subvierta, sea cual fuere la bandera esgrimida y las consignas agitadas por los empresarios del motín; y que impediré, con la colaboración de quienes me acompañan en el Consejo de Ministros, que las corrientes hostiles al sistema democrático de Gobierno lo desacrediten, debilitándolo. Venezuela, como toda otra sociedad moderna y organizada, necesita y reclama de sus gobernantes respeto a las libertades públicas, y junto con ese respeto la defensa decidida del Estado de derecho frente a la conspiración totalitaria, tan repudiable si se exhibe bajo el atuendo de la clásica autocracia criolla como si se presenta con el ropaje novedoso de doctrinas y tácticas de importación, que le niegan vigencia al régimen representativo de gobierno para abrirles el camino a dictaduras de grupos o partidos.

La promulgación de esta Constitución es coyuntura propicia para pedirle a los venezolanos, sea cual fuere su propia concepción subjetiva de los sistemas de gobierno y su bandería ideológica, que ajusten su conducta pública dentro de las normas de respeto a esta Ley de Leyes. Es un llamado que formulo con la mejor y más sincera buena fe de venezolano y de gobernante. En todo caso el compromiso está hecho y la indeclinable decisión tomada: como Presidente de la República no me limitaré a acatar y cumplir las normas de esta Constitución. También utilizaré todos los recursos que esta misma Constitución pone en mis manos para garantizarle a los venezolanos que podrán vivir, trabajar, educarse y alcanzar los más altos niveles de mejoramiento económico y espiritual sin que su derecho a la vida pacífica sea alterado por la asonada de cuartel o por la sedición callejera…